Hermosa ella…

Hermosa ella…
Para Lucía Morett
Caen uno a uno los cuerpos.
Ella no mira
el parpadear de los ojos.
Grita, llora, recuerda
(todo en silencio)
y pausando el paso
susurra: vive “aquí y ahora”
lucha “aquí y ahora”
canta “aquí…”
Y ahoga.
Su madre siente un espasmo
y el frío corrompe la tranquilidad.
Arrulla (su voz)
el dolor en el vientre,
y el tormento (de Lucía)
- frente a sus labios sordos -
el amigo,
el compañero,
el caminante.
[seguir leyendo…]






















