No sólo la más cara
A casi un año de las elecciones del 2006, nos enteramos de la cantidad de spots televisivos y radiales que tuvimos que “fletarnos” durante el periodo electoral entre el 19 de enero y el 28 de junio de 2006.
Hace un par de días salió a la luz pública los resultados del monitoreo que la empresa IBOPE, contratada por el IFE para medir audiencias (por más de 50 millones de pesos), obtuvo al monitorear anuncios televisivos y radiales de los partidos políticos durante el periodo electoral.
Dicha empresa encontró que para las campañas de presidente, diputados y senadores del periodo electoral del 2006, los mexicanos tuvimos que escuchar y ver un total de 757,572 anuncios de campaña.
Con estos datos se evidencía que la democracia mexicana no es únicamente la más cara del mundo (el IFE gastó mas de 27 dólares por elector en las pasadas elecciones y teniendo un gasto de más de 12 mil millones de pesos) sino que se sustenta en la “venta” y promoción de un “producto político”.
Es decir, el trabajo de los partidos políticos es hacer un buen marketing de su producto para vender a su “no tan peor elemento” a aquellos que creen que con el voto se participa y se “vive la democracia”.
Además, me quedo más tranquila sabiendo que no fui yo la que tenía un delirio de persecución ni me estaba volviendo esquizofrénica, más bien si fuimos perseguidos por mas de 750 mil spots que a diario nos decían “cómprame… cómprame… cómprame”.















