1810, 1910, 2???

Como todos ustedes deben saber ya, Ignacio del Valle Medina, Felipe Alvarez Hernández y Héctor Galindo Gochicua, compañeros recluídos en el penal de “alta seguridad” de Almoloya de Juarez, fueron condenados a 67 años de prisión. Esto por haber salido a defender el que unos floristas pudieran instalar sus puestos en las afueras de un mercado de Texcoco.
Aunque bueno, el hecho se da principalmente por que ellos fueron hasta su aprensión, los voceros de un movimiento que defendió las tierras de los pobladores de San Salvador Atenco, ante los planes del gobierno federal y estatal para convertirlas en un aeropuerto para la Ciudad de México.
La sentencia se dicta poco después de que se ha cumplido un año de la brutal represión contra ese poblado y contra la gente de La Otra Campaña que acudió a solidarizarse con sus habitantes ese día.
Paralelamente, 18 detenidos que se encontraban en el penal de Santiaguito y fueron trasladados al de Molino de Flores, en Texcoco, están siendo torturados por presos comunes, con el beneplácito de la administración de dicho penal.
El mensaje es claro, el Estado pretende demostrar desprecio, y desmoralizar a quienes seguimos luchando por que este país tenga una auténtica justicia.
En cuanto al desprecio no hay falla, es recíproco. En cuanto a desmoralizarnos sólo les podemos decir que ya no esperamos nada de los sucesivos gobiernos, o de la “justicia” que se imparte en este país, así que no nos pueden quitar una esperanza que nunca hemos tenido.
Lo único que esperamos respecto al Estado mexicano es que caiga, con un poco de nuestra ayuda claro. El cambio por la vía institucional ha sido cancelado por la derecha, no por nosotros.
No hay elecciones libres, hay elecciones mediáticas en donde se postulan puros cretinos; el ejército está en las calles haciendo labores de policía; somos la punta de lanza de una potencia extranjera en Latinoamérica; tal vez como nunca, cientos de luchadores sociales están pisando las cárceles; en fin…
Creemos que ya basta, es hora de empezara llamar a las cosas por su nombre y de organizarse para el despelote que se viene. No somos afectos a la teoría de que la historia es cíclica, pero la serie 1810, 1910, 2010 empieza a tener cierta magia. Habrá que trabajar pa’ desatarla.
Actualización 15:59: genial la carta de Ignacio del Valle, al respecto.

















