El caso de Ernestina Ascencio Rosario

Un caudal de aguas turbias ha sido soltado sobre el caso de Ernestina Ascencio Rosario, la anciana que fue violada tumultuariamente y asesinada el pasado 26 de febrero (sí, nosotros le creemos a sus familiares más que a cualquier otra instancia de gobierno), por efectivos militares destacados en el poblado de Soledad Atzompa, en Zongolica, Veracruz.
Lo primero que se apresuró a declarar la SEDENA a través de la comandancia de la 26 zona militar fue que “delincuentes que utilizaron prendas militares perpetraron el crimen”, es decir no negó el hecho, sino el que sus muchachitos hubieran tenido algo que ver. Esto el 6 de marzo de 2007.
Luego el mismísimo presidente impuesto, Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, en una entrevista para La Jornada (publicada el 13 de marzo de 2007), previa a su idílico encuentro con George W. Bush, soltó la siguiente frase sin que se lo solicitaran:
… he estado pendiente del caso de la señora que se dice asesinaron en Zongolica (tras una presunta violación tumultuaria por militares). La CNDH intervino, y lo que resultó de la necropsia fue que falleció de gastritis crónica no atendida. No hay rastros de que haya sido violada. Ojalá ustedes puedan tener, por sus medios, acceso a esa información.Ese día los análisis de la segunda necropsia (solicitada por la CNDH, y realizada el 9 de marzo de 2007) todavía no concluían, y los resultados preeliminares eran confidenciales “hasta para el propio presidente”, según las palabras del visitador Pedro Armendáriz Enríquez a Julio Atenco, un activista de la región.
De esa segunda necropsia vendría el alud de lodo para enterrar el caso. La CNDH con una celeridad que no mostró en casos como los de Atenco y Oaxaca, validó las declaraciones del Felipe Calderón (hueva escribir su nombre completo de nuevo), quien al parecer tiene poderes extrasensoriales pues adelantó la respuesta: anemia y gastritis crónica fueron las supuestas causas de la muerte, y no hubo violación.
La señora falleció de muerte clínica patológica por enfermedad. Eso lo podemos probar. Tenemos fotografías, videos, análisis que se los mostramos a cualquier patólogo, médicos o especialistas que los quieran analizar.Fue lo que dijeron dijeron este 30 de marzo en entrevista para el diario La Jornada, el ombudsman José Luis Soberanes y dos de sus subordinados (nunca como ahora se aplica el significado de esta palabra). Y claro, los que no seamos patólogos nos tenemos que tragar el asunto sin chistar.
Por cierto, los médicos que practicaron la primer necropsia han sido supendidos, y están siendo investigados. Queremos ver quienes van a ser los próximos peritos que van a dictaminar algo en contra del ejército.
En este mismo tenor, de querer callar todo lo que no concuerde con la versión oficial dicha en la entrevista del 13 de marzo por Calderón, la voz de los familiares que claman justicia y niegan todas las versiones del gobierno federal y la CNDH, ha sido ignorada en casi todos los medios gracias al ruido institucional.
La última puntada sobre el asunto se la ha aventado la titular del Inmujeres, María del Rocío García Gaytán, quien se atrevió a contradecir las palabras de la difunta:
- El es el Presidente; tiene información privilegiada, tiene que estar enterado, y no es sospechoso que haya adelantado un dictamen - reiteró García Gaytán.La muy bruta ha de pensar que el náhuatl es una lengua casi muerta que sólo hablan los ancianos, y que por ello los familiares interpretaron mal sus palabras.- Pero esto pone en duda las declaraciones hechas por la señora Ernestina antes de morir, quien aseguró que fue atacada sexualmente.
- Fue en náhuatl, entiendo, y estaba moribunda, ya no tiene uno fuerza en la voz.
En fin, a nosotros ya nada nos sorprende, en nuestra corta vida
hemos visto cómo se tejen una y otra vez esas “realidades alternas” para negar y/u ocultar que una bola de cabrones hace todo por tenernos bajo sus pies.
Las instituciones fabrican estas versiones, los medios las repiten hasta el hartazgo entre el corte comercial y la siguiente telenovela, el tema pasa de moda, y el ciudadano promedio intuye que algo anda mal, que el asunto realmente esta de la chingada, pero prefiere seguir fingiendo demencia pensando que tal vez así, a él no le tocará nunca pasar por una situación similar.
Y chance tenga razón, probablemente nunca viva una injusticia tan evidente (porque eso sí, diariamente ha de sufrir mínimo una docena de las las “sutiles y cotidianas” a las que ya se acostumbró), aunque si tiene la desgracia de que sí, va a ser un alivio para él el encontrar a alguien que le diga “te creo carnal, y estoy tratando de que esto cambie, si quieres nos hechamos la mano“.
Y por eso, hacemos esta nota…, por chingar a esos cabrones y para no dejar que su ruidero tape las palabras de la familia, que vió morir a doña Ernestina mientras sacaba fuerzas de flaqueza para decir su verdad.
Actualización: como siempre, la buenaza de Blanch Petrich se acerca al lugar de los hechos para narrar la versión de los de abajo, lean su nota (… click) “Quince personas vieron y asistieron a Ernestina en sus 12 últimas horas”.
Otra actualización: siguen los esfuerzos honestos por desenturbiar el caso (… click), en el artículo enlazado se analizan las múltiples contradicciones en que han caído las distintas instancias oficiales.














es algo increible que las autoridades se porten se esa manera e incluso que la cndh, diga que murio por una enfermedad “gastrointestinal”, es algo estupido, es como si alguien se muriera de hemorroides. claro como a las autoridades no les favorece que se les declare culpables. pero esperemos que se haga justicia y que caiga el gobierno yunkista.
Comment by jesus — May 4, 2007 @ 1:08 am