Contra los porros

El porrismo (y no hablamos como podrían pensar nuestros amigos españoles de la venerable costumbre de quemar cannabis) es uno de los males endémicos de las instituciones de educación media superior y superior en México.
Los porros son mutatus mutandi, los paramilitares de las escuelas, siempre taloneando a la banda, jodiendo a las organizaciones y colectivos estudiantiles de izquierda, recibiendo financiamiento de las autoridades universitarias y delegacionales, en fin. Los más abusados (o sea, los que borreguean al resto) han llegado a ser presidentes del Colegio de Abogados y hasta gobernadores.
Su trabajo es golpear, saltar de un lado a otro, hacer hu hu hu, robar a los transeuntes, joderse entre ellos mismos y lamer las botas de aquel que les lleva ventaja en la “organización”.
Y en el párrafo anterior no hay un ápice de ironía.
Este 28 de febrero, los miembros del autodenominado grupo 3 de marzo del Colegio de Ciencias y Humanidades plantel Vallejo, agredieron a los compas de Regeneración Radio/Radio Pacheco lesionando gravemente a vari@s de ell@s.
Como bien apuntan los compas, la única manera de pararlos es con la organización autónoma de los estudiantes, para denunciar a diestra y siniestra los abusos que comenten estos tipos, y el respaldo velado que obtienen de las autoridades, así como para cuidarse mutuamente.
Ocasionalmente, y sólo cuando las condiciones lo permitan, habrá que hacerles frente. En nuestros años mozos recordamos que los 3 de marzo eran una organización incipiente, no se les dejaba crecer, la banda mantenía a raya a los lidercillos (que ni estudiantes eran) cada que intentaban ingresar al plantel. No les temíamos, pues ellos se crecen con el miedo de la gente.

















