El fauno en su laberinto

Nuestro friki compatriota Guillermo del Toro se ha aventado una historia redonda, de esas que empiezan cuando terminan, en la que se hace una curiosa mixtura de géneros tan aparentemente disímiles como los cuentos de hadas y el cine político: El laberinto del fauno.
La trama tiene como contexto el año de 1944 en España, donde los últimos vestigios de la resistencia republicana (por ahí se insinua que anarquista) le hace la vida imposible a Vidal, un auténtico monstruo capitán del ejército de Franco, digno alumno del imbécil de Millán-Astray, ese militar de la falange que gritaba mueras a la inteligencia y vivas a la muerte.
La protagonista es Ofelia, una niña de 13 años aficionada a las historias de corte fantástico, que llega al campamento militar de los franquistas acompañando a su madre, que se encuentra embarazada del capitán, mismo que la mantiene en calidad de incubadora para su vástago.
La historia tiene buenos (o inocentes) y malos, no es inverosímil sin embargo, y aunque para quienes nos cuesta creer en cuentos de hadas tarda en arrancar, al final uno termina inmerso en los debrayes oníricos de la niña y deseando con ganas la muerte de los fachos.
Por cierto, hay más de una escena gore (sangre + babas + cuerpos de piel colgante), que nos remite a aquella opera prima del director llamada Cronos, cosa que hace del film algo no recomendable para estómagos sensibles. Los niños afectos a las cochinadas como ustedes en cambio, la disfrutarán harto.
Total que El laberinto del fauno es algo bueno para ver en pantalla grande, sobre todo ahora que las historias buenas en el cine son más bien escasas. Si se deciden, pongan atención en la moraleja final, es extremadamente cierta.

















