Oaxaca: del gris al color más intenso

Desde acá en la Ciudad de México, Oaxaca se ve muy turbia. Y nos referimos a la imagen que van pintando, poco a poco, los medios masivos de comunicación. Las noticias son como gruesas pinceladas que se van encimando unas con otras, dejando al final un cuadro en el que no hay contornos del todo precisos, pero sí zonas totalmente blancas, y otras totalmente negras, en medio de un fondo gris.
Las primeras son ocupadas por, a) los “pobres niños” que están perdiendo el ciclo escolar, aunque existan siempre maneras de recuperar el tiempo (si lo sabremos nosotros que estuvimos 9 meses en huelga); b) los empresarios que “ven afectada su actividad”, que dicho sea de paso es enriquecerse explotando al prójimo; y c) los empleados y burocratas (muchos de filiación priista), que no pueden ir a sus oficinas porque estan tomadas.
Las segundas están ocupadas por, a) organizaciones radicales que “controlan el movimiento”, y el movimiento tan ingenuo que se deja; b) las “violentisisímas” guerrillas, que por cierto, hace años que no han realizado un ataque armado; y c) la dirigencia colectiva de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), que según se nos advierte “quien sabe que fines persigan”.
En medio, en el limbo gris están, el “ingenuo movimiento” ya mencionado; Ulises Ruiz, que “después de todo no puede ser tan malo”, pues aunque a habido ataques a tiros, quién sabe quien los ordena; el congreso del estado, que camina “investido con ese manto de legitimidad” que les da el haber sido elegidos en un proceso “impoluto y democrático”; la “sociedad oaxaqueña” que sólo pide “paz concordia entre ambas partes”; y el resto, ahí todos juntaos y revolvidos como decía algún agüelo nuestro.
Y sí, visto así, como mucha gente opina por ahí, el panorama no tiene ni pies ni cabeza, aunque si muchas manos.
Lo cierto que este cuadro ni siquiera busca explicar la realidad, sino confundir, pasar a un segundo plano el hecho de que en Oaxaca hay una tradición de lucha que desde hace años, y por mútiples vías, a sostenido diversas demandas (tierra, salud, educación, derechos indígenas, trabajo, etcétera), que ahora confluyen en una porque han identificado a un obstáculo común para las mismas, y que no es tanto Ulises Ruiz sino lo que este individuo representa.
Ulises Ruiz es el Partido Revolucionario Institucional (PRI), y el PRI son los caciques locales, el corporativismo, la manipulación electorera, los porros y grupos de choque, las corporaciones policiacas y militares que protegen y se coluden con delincuentes grandes y chicos, el doble discurso, la venta al mejor postor de los recursos naturales y humanos de la región, las matanzas, la pobreza, y el cretinismo de una clase política que usa de trampolín los cargos de elección en el estado para instalarse en el plano federal y seguir chingando a sus paisanos como buenas aves de rapiña.
Y cierto, cayendo Ulises no se resuelven todos estos problemas, pero si se separan los hilos, porque algo que caracteriza al estilo de gobernar del Revolucionario Institucional, es la cohesión en torno a un jefe, y si no hay jefe capaz de serlo (como por ejemplo Roberto Madrazo) esa maquinaria de vicios se disgrega y descompone.
Luego de esto sin duda las distintas partes irían a ofrecerle su “capital político” a quien se deje, ya sea el Partido Acción Nacional (PAN) o el de la Revolución Democrática (PRD), pero en lo que esto sucede, los movimientos tendrían tiempo para agarrar aire y seguir en la lucha, habiendo dado ya una muestra de la fuerza obtenida cuando la unidad por un objetivo común (que condensa sus distintos males) se mantiene.
Como nosotros lo vemos, las partes más obscuras del cuadro están unidas por el PRI; no hay blancos, o hay muy pocos; la APPO es una amalgama de colores (algunos más chidos que otros según nuestro gusto) que empiezan por los de las comunidades y pueblos indígenas que la respaldan (el CIPO por ejemplo); y los neutrales son lo más pálido hasta ahora, aunque no dudamos que tensas como están las cosas, poco a poco vayan agarrando otro tono.
Ojalá y este sea uno bien brillante, ojalá y que no se dejen comer por ese cuadro en grises que pintan los grandes consorcios, y ojalá que ustedes, queridísimos lectores, tampoco. Buscar información por uno mismo ayuda.















