La sal de la tierra

Hace unas semanas pudimos ver en televisión abierta (en el Once), una muestra del mejor cine social realizado durante el siglo XX: La sal de la tierra (1954).
Esta es una película que narra la lucha de unos mineros de origen hispano que trabajan en Nuevo México, EEUU, y estallan una huelga para lograr mejoras en las condiciones de seguridad de la mina, una mayor equidad entre ellos y los trabajadores angloamericanos, y también, una mejora en las condiciones sanitarias de sus hogares (propiedad de la empresa), a demanda expresa de sus esposas, mismas que juegan un papel fundamental en la historia.
Imposible resulta no establecer un paralelismo con la aún reciente tragedia de Pasta de Conchos, donde la negligencia de la empresa y los distintos niveles de gobierno jugaron un papel muy triste, al permitir la muerte de decenas de trabajadores, a causa de un derrumbe.
La película tiene el atractivo extra de que narra una historia verídica, y que fue interpretada en su mayoría por los propios obreros y sus familias. El personaje principal, Ramón Quintero, es interpretado por Juan Chacón, que en ese entonces era presidente de de la sección 890 del Sindicato Internacional de Mineros y Trabajadores de Minas y Fundiciones, mismo que coprodujo el film.
Sólo 5 actores eran profesionales, y entre ell@s estaba quien le daba vida a la protagonista, Rosaura Revueltas (hermana de Silvestre, Fermín y José), actriz de cine, teatro, y bailarina, quien luego de este trabajo vió como se le cerraban las puertas en México (cosa no del todo mala porque se le abrieron en Alemania, en el teatro de Brecht), dado que la Dirección de Cinematografía de esa epoca, rechazó promover la cinta en un ambiente en el que todavía llegaban hasta acá los ecos del “la cacería de brujas” promovida el imbécil senador McCarthy.
De hecho, el director de este trabajo, Herbert Biberman, estuvo incluído en esa lista conocida como “Los diez de Hollywood”, que básicamente estuvo integrada por quienes alegaron que bajo la protección de la primera enmienda de la constitución gringa, tenían el derecho de negarse a responder las preguntas del “Comité de Investigación del Senado”, en tanto que este pedía delatar a quienes estuvieran involucrados de alguna u otra manera con el comunismo.
Biberman pasó siete meses en la cárcel a raíz de este suceso, y saliendo puso manos a la obra para realizar en condiciones sumemente hostiles, el rodaje de este documento que paradójicamente hoy forma parte de lista de películas escogidas para ser preservadas por su importancia y valor histórico, en la biblioteca del Congreso de los Estado Unidos.
Más información: sobre La sal de la tierra [click], sobre el macartismo [click], y sobre Herber Biberman esta otra película [click] que trata sobre su vida.

















