Vacíos de la “democracia”: el voto en el extranjero

La democracia electoral que tratan de vendernos como sistema único y suficiente de participación política tiene muchos vacíos. En esta última semana se ha evidenciado uno de ellos: la utilización de la “participación ciudadana” para revindicar un sistema político que sólo pretende distribuirse los cotos de poder.
Esta seudo-participación se hace evidente en el caso del voto en extranjero. En el último año el gobierno federal ha reconocido la migración de mexicanos a EUA como un fenómeno fundamental para la sociedad mexicana, no porque esté preocupado porque las personas tengan que irse a buscar lo que aquí no tienen, empleo, sino por la derrama económica que implica.
En el año 2005 la cantidad de remesas que entraron a este país desde EUA fue de 20 mil millones de dólares, segunda entrada de dinero después de PEMEX a este país; en pocas palabras, los migrantes nos mantienen. Como respuesta a estos factores el Congreso de la Unión aprobó que los mexicanos residentes en el extranjero podían exigir su voto como “parte” de nuestra sociedad.
El 2 de julio el IFE recibió 33 mil 11 votos emitidos en 71 países, entre los que sobresalieron Estados Unidos, con 28 mil 335 sufragios; España, mil 108; Canadá, 823; Reino Unido, 428; Alemania, 368; y Francia, 309 votos.
Veamos el caso de EUA: se recibieron 28 mil 335 de un total de 10 millones de mexicanos… es decir, sólo votó alrededor del 3% de los migrantes; mismos que, como ya se dijo, mantienen a este país con su trabajo y esfuerzo cotidianos. Y aún así a Patricio Ballados Villagómez, coordinador del voto de los mexicanos en el extranjero, se le ocurre decir que “La participación que se logró ayuda a demostrar que hay credibilidad de los mexicanos en el extranjero en los comicios”.
Nos preguntamos, ¿acaso esto es lo que se conoce como “democracia”?
Claro que no. Porque lo que en realidad sucede es que se usa al pueblo que migra para satisfacer fines políticos y económicos bastante torcidos, sin que importe que mueran más de 300 personas al mes tratando de cruzar la Frontera Norte… En este contexto no hay democracia que valga.















