Este 2 de julio, la abstención es una opción

Camaleón.
Si nadie te convence de los candidatos a la presidencia, es más, si consideras que la democracia tal y como está estructurada antes que fomentar limita la participación, y no se ve a mediano plazo una auténtica reforma (radical en el sentido etimológico) que la haga más abierta y le quite lo oligárquico, ¿porqué acudir a votar?
Tres clásicas respuestas de los “creyentes” (a quienes va dirigida esta nota) son:
1. Porque si no vas, no puedes opinar después.
Absurdo, en un sistema democrático cada quién debería poder opinar (y protestar si así conviene) sobre lo que le concierne y lo que no, cuando le venga en su soberana y real gana.
Si uno no votó por Vicente Fox, ni por ningún otro en las pasadas elecciones, ¿deberíamos entonces todos los que así procedimos habernos callado luego de que al pelmazo se le ocurrió gravar con 15% de IVA las medicinas nuestra venerable abuela? [seguir leyendo…]

















