Un periplo de Camus a Carpentier

Escena de El reino de este mundo.
Albert Camus es un pensador cabal en todos los sentidos, desde su descripción del absurdo existir cotidiano en El mito de Sísifo, hasta la postura decididamente “humanista” (fea palabra en verdad, pero no se nos ocurre una mejor) de El hombre rebelde, el escritor nacido en Argel mantuvo un compromiso inquebrantable con una ética para la libertad.
Cierto es que esta última a veces adquiere en su pensamiento una dimensión cercana a lo trágico (”estamos condenados a ser libres” decía su amigo y detractor - en ese orden de tiempo - Sartre), mas no cae de lleno en ello, porque si bien el hombre está arrojado a su existencia sin más fundamento que sí mismo (sin dios, ni patria, ni amo diría algún anarco), está con otros hombres (y mujeres), en los que se reconoce al compartir espacios.
Así pues, el hombre sin fundamentos sería para Camus un hombre sin sumisiones, un hombre rebelde, cuyo único límite (Nietszche rechazó tales y engendró para su tergiversación fascista al “superhombre”) es el devenir de otros hombres, incluso aquellos con hambre de tiranía. Un hambre, esta última, que en los movimientos de liberación (que implican acciones de fuerza y poder) se debe combatir, pero también rehuír (en la victoria), para no crear nuevas opresiones.
Si han leído la novela El reino de este mundo de Alejo Carpentier, y recuerdan al personaje de Ti Noel, sabrán de lo que estamos hablando. Si no lo han hecho, esperamos con esto fomentar su curiosidad.
En estos momentos nos parece pertinente rescatar dichos arquetipos (”el hombre rebelde” de Camus, “Ti Noel” de Carpentier) porque en lo que se avecina, nunca se sabe, chance rompemos la maldición de la izquierda (que reza “de derrota en derrota hasta la lejana victoria final”) y ganamos, no más pa’ repetir el ciclo (1810, 1910, 20??).
Pero bueno, no hay que ponernos proféticos que Camus se retorcería si nos oyera, “estos hablando del hombre sin más fundamento que sí mismos e invocando tiempos cíclicos y rituales” diría. En fin, léan si pueden los textos mencionados, que están buenos. Un consejo, empiecen por la novela.

















