Sobre las redes de explotación de la maquila en Puebla


Gente creativa por fortuna hay en todos lados, si no, chéquense este audio producido por una compañera del colectivo Espiral 7, para las transmisiones de “la más efímera” Radio Camote 100.3 FM, en el marco de las actividades de “la Otra Campaña” en la ciudad de Puebla:
La maquila en Puebla [Introducción] (ourmedia)
O bien bájense el mp3 aquí.
Martín Barrios es desgraciadamente muy conocido por la represión de la que ha sido objeto, a raíz del arduo trabajo de investigación y asesoría que realiza junto con sus compañeros de la Comisión de Derechos Humanos y Laborales del Valle de Tehuacán (CDHLVT), precisamente sobre estos tópicos.
Ahora que anduvimos por Puebla tuvimos la oportunidad de platicar con él y de conocer un poco más de cerca las condiciones relatadas en uno de los mejores estudios que existe (Tehuacán: del calzón de manta a los blue jeans; editado por la CDHLVT en colaboración con la Maquila Solidarity Network de Toronto, Canadá) sobre el impacto de la industria maquiladora en regiones que según la política económica vigente, hay que sacar del “atraso” creando “incentivos” (una suma de ventajas y privilegos) para los inversionistas, mismos que llevarán su dinero hacia estos lugares, posibilitando un alud de desarrollo y bienestar para las personas que habitan ahí.
El Valle de Tehuacán y sobre todo los poblados como Altepexi desmienten con su sola presencia esta hipótesis. De entrada el panorama es muy cercano a aquél que podemos observar en los cinturones de miseria de urbes como la Ciudad de México: unidades habitacionales que pretenden emular a los típicos suburbios estadounidenses que se ven en las series de televisión, pero que más bien recuerdan la concentración de las abejas en un panal; muchísimas casas en obra negra, calles de polvo, techos de lámina; ríos azules, pero no debido a su pureza, sino a los tintes que expulsa la mezclilla la ser lavada una y otra vez para que quede en un estado “optimo” para su venta.
En suma lo que salta a la vista es un vertiginoso cambio en los modos de vida de cientos de familias que van perdiendo cualquier vestigio de autonomía frente a redes de explotación laboral (en donde se ven todos los tipos de discriminación posibles: raza, género, edad) que extienden su influencia (como ya lo han demostrado los acontecimientos recientes) hasta los espacios de un poder supuestamente público, en donde se tuercen y fabrican leyes a conveniencia de los dueños del dinero.
Todas las políticas aplicadas por las instituciones de gobierno locales y federales en esta región tienden a proteger al inversionista, mismo que se ve en la libertad de despedir a trabajadores a su conveniencia, no afiliarlos al Instituto Mexicano del Seguro Social, cerrar plantas de un día para otro, extender las jornadas laborales hasta 12 y 16 horas, hacer uso de la mano de obra infantil y tirar sus desechos industriales a los ríos de una región famosa por sus manantiales de agua mineral, entre otras proezas.
Marcas como Levi Straus, Tommy Hilfiger, Charming Shopes, Kohl’s, Lerner New York, Wall-Mart, Calvin Klein, The Gap, The Limited y Lee; contratan los servicios de las industrias asentadas en la región, sirviéndose de las “ventajas comparativas” (mano de obra barata y nula protección laboral básicamente) que les ofrece una política económica destructiva (cuya apoteosis es el por ahora estancado Plan Puebla-Panamá), aplicada a rajatabla por las distintas administraciones locales y federales.
Dicha situación no tiene visos de cambiar, y si lo dudan no más héchenle un ojo al Proyecto de Corredor Transítsmico del candidato presidencial que va puntero en la mayoría de las encuestas; muy de izquierda, muy comploteado él por la obscura derecha, pero eso sí, muy responsable a la hora de ofrecer condiciones favorables para la atracción y retención de capitales en los lugares “atrasados” del país.
Así pues la región del Valle de Tehuacán puede muy bien servir como una bola de cristal para aquellas otras regiones en las que se pretende fomentar políticas de desarrollo encaminadas supuestamente a superar la pobreza y la desigualdad (retórica favorita en organismos como el Banco Mundial) pero que en los hechos, contribuyen a consolidar sistemas de abuso y explotación operados por personajes tan deleznables como Mario Marín (gobernador de Puebla) o el empresario textilero Kamel Nacif.
















apesta
Comment by sebastian — August 7, 2008 @ 1:41 am