
Parece ser que la catástrofe se extiende por todos los rincones, aunado a los grandes desastres que sacuden la parte centro-sur de nuestro país, aquí en
Radio Sabotaje estamos sufriendo uno pequeño pero bien sustancioso. Y es que algun hijo de p… se le hizo fácil (como dice la canción de
El Haragán) llevarse el único discman de la cabina, la consola parece borracho gargajiento cada que le mueves el botón de mezcla, los cables de los micros tienen falso, alguien meneó de más el cable del teléfono y este ahora no pifa, en fin, más allá de la mugre y los sillones raídos, nuestro espacio de trabajo esta en una aguda y franca descomposición.
Que lejana se ve la época en que la cabina olía a maderas finas, teníamos tres lindas operadoras telefónicas, un programador dominicano que se hacía llamar Wilhelm Pérez (Guillermo Pérez en realidad, pero como en ese entonces andaba con una fotógrafa alemana, le latía más Wilhelm), la consola se manejaba casi sola, nuestra colección de vinilos era la envidia de todos los dj’s y los locutores acudían a tiempo a sus programas e incluso llevaban guión.
¿Qué pasó diran ustedes? Eso mismo nos preguntamos. No sabemos.
Un mal día llegamos y nos enteramos que de las operadoras, una salió embarazada de su primo, otra ingresó al irritante mundo laboral, y a la última la encerró su padre bajo llave argumentando que nosotros (sus amigotes) teníamos la culpa de sus muchas adicciones.
Willhelm se fue con su fotógrafa a Alemania (en algún post de este sitio pueden ver una muestra de su trabajo), casi todos los locutores comenzaron a tener más contratiempos y ocupaciones en su vida “normal”, el dinero del último reven se nos fué como agua y los aparatos (extrañando las cariñosas manos de nuestro amigo dominicano) empezaron a negarse a hacer lo que debían hacer. Para colmo se nos coló un rata y ahora no tenemos ni discman, ni vinilos y sí mucha frustración.
Pero renaceremos de nuestras cenizas, lo juramos por las idem de Martita Sahagún, tal vez hagamos un evento, onda “Sabotón”, para recaudar dinero y comprar juguetes nuevos. Y también abriremos una convocatoria para “reclutar nuevos valores”, y tal vez lo más difícil, atraparemos a la rata que anda rondando nuestro equipo. Por lo mientras no queda sino pedirle una disculpa a nuestros queridos y fieles radioescuchas por la mala calidad de lo transmitido, y rogarles encarecidamente que nos den chance, que en esto de la radiodifusión libre vamos como la tortuga, lentos pero seguros.